Scone de Arándanos
Un scone de arándanos es un panecito suave y desmoronable, lleno de jugosos arándanos y horneado hasta quedar dorado y perfecto. A menudo se disfruta con té o café, y logra el equilibrio ideal entre un dulzor ligero y una riqueza mantequillosa.
- Precalienta tu horno a 200°C (400°F) y coloca papel encerado sobre una charola para hornear.
- En un tazón grande, mezcla con un batidor de globo 2 tazas de harina de trigo, ⅓ taza de azúcar, 2 cucharaditas de polvo para hornear, ½ cucharadita de sal y ½ cucharadita de canela.
- Corta ½ taza (1 barra) de mantequilla sin sal fría en cubos pequeños y agrégala a la mezcla de harina, usando un cortador de masa o tus dedos hasta que tenga una textura arenosa.
- Incorpora suavemente 1 taza de arándanos frescos o congelados.
- En otro tazón, bate ½ taza de crema para batir, 1 huevo grande y 1 cucharadita de extracto de vainilla.
- Vierte los ingredientes líquidos sobre los secos y mezcla solo hasta que se forme una masa (no mezcles de más).
- Pasa la masa a una superficie enharinada y forma un círculo de aproximadamente 2.5 cm (1 pulgada) de grosor.
- Corta el círculo en 8 triángulos y colócalos sobre la charola preparada.
- Unta la parte superior con un poco más de crema y espolvorea azúcar gruesa (opcional).
- Hornea de 18 a 22 minutos, o hasta que estén dorados.
- Deja enfriar un poco antes de servir con mantequilla o mermelada.
Cheesecake de Calabaza
El cheesecake de calabaza es un postre rico y cremoso que combina la textura suave del cheesecake clásico con las especias cálidas y el dulzor terroso del pay de calabaza. Sobre una base de galleta graham con mantequilla, es el antojo perfecto para reuniones acogedoras de otoño.
- Precalienta tu horno a 160°C (325°F). Engrasa ligeramente un molde desmontable de 9 pulgadas.
- En un tazón, mezcla 1 ¾ tazas de galleta graham molida, ⅓ taza de mantequilla derretida y ¼ taza de azúcar hasta que estén bien integrados. Presiona la mezcla en el fondo del molde para formar la base.
- Hornea la base durante 10 minutos y déjala enfriar mientras preparas el relleno.
- En un tazón grande, bate 680 g (3 paquetes) de queso crema suavizado hasta que quede cremoso.
- Agrega 1 taza de azúcar y 1 cucharadita de extracto de vainilla. Bate hasta incorporar bien.
- Incorpora 1 taza de puré de calabaza enlatado, 3 huevos, 1 cucharadita de canela, ¼ cucharadita de nuez moscada y ¼ cucharadita de clavo molido. Mezcla hasta que quede suave.
- Vierte el relleno sobre la base enfriada y alisa la parte superior.
- Coloca el molde sobre una charola para hornear y hornea durante 50–60 minutos, o hasta que el centro esté apenas firme.
- Apaga el horno, entreabre la puerta y deja que el cheesecake se enfríe adentro durante 1 hora.
- Refrigera por al menos 4 horas (idealmente toda la noche) antes de cortar y servir.
- Opcional: Decora con crema batida y una pizca de canela antes de servir.